La mía propia.
Me estaba preguntado qué día en concreto dejé de creer en dios (bueno, Dios, si lo prefieren).
Mi maestra de Yoga es profundamente creyente. Lo cual me sorprende y molesta -
un poco-, ya que cuando nos preparamos para una serie de ejercicios de meditación, nos insta a que busquemos a dios dentro de nosotros. Tengo una compañera (demasiado joven) que pronto abandonará el mundo terrenal para ingresar en un convento de monjitas de clausura. Imagino que a ella no le costará gran esfuerzo realizar el ejercicio.
Al principio decidí hacer caso omiso de la palabra "dios" y sustituírla por "conciencia", o algo así... pero sentí que el concepto se me quedaba corto. Entonces opté por añadir "consciencia". Y durante la meditación sí, soy bastante consciente de mi conciencia y de mi cuerpo. Pero cuando insiste en que busquemos a dios, a "esa luz que habita dentro de nosotros" (según sus propias palabras), yo solamente puedo visualizar a un hombrecillo diminuto sin rostro, vestido con un mono blanco y una gorra, sentado esperando a que yo le de órdenes para ponerse a trabajar (no es broma).
En lugar de una luz que me guía tengo a un currante en paro. Seriamente: ¿en qué día he perdido mi fe? Y no me refiero a la fe en ese supuesto dios del que habla la Iglesia. Siento que me he ido vaciando poco a poco, sin enterarme, como si tuviese una fisura en el pecho por la que se ha ido escapando lentamente algo que ya no recuerdo qué era, pero que echo en falta.